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11 May 2022 - 09:10

5 consejos para el síndrome de Intestino Irritable

El Síndrome del Intestino Irritable (SII), al que se conoce también como colon irritable, es un trastorno funcional digestivo que se caracteriza por la hinchazón, dolor o molestias abdominales. Además, suele presentar también alteraciones en el hábito deposicional, que van desde estreñimiento hasta descomposición.

Actualmente, no se conocen las razones exactas por las que aparece la enfermedad. Se considera como una patología de origen multifactorial, en la que pueden intervenir factores tanto genéticos como endocrinos, inmunológicos o psicológicos.

El objetivo principal del tratamiento consiste en aliviar los síntomas derivados del trastorno, mejorando así la calidad de vida. Cambios en el estilo de vida y la alimentación, se incluyen como parte de la terapia, junto con el tratamiento farmacológico que sea necesario.

La alimentación como parte del tratamiento del síndrome de Intestino Irritable

La alimentación de una persona que padece síndrome de Intestino Irritable, o SII debe ser variada, equilibrada y poco restrictiva. Pero, sobre todo, debe adaptarse a la situación de cada persona. Cuando se da un brote de la enfermedad puede ser necesario restringir ciertos alimentos que en fase de mantenimiento se consumen de forma normal.

En cualquier caso, se conocen una serie de recomendaciones que podrían ayudar a aliviar los síntomas propios de la enfermedad. ¡Te los contamos en este artículo!

1.     Excluye los alimentos que puedan empeorar el síndrome de Intestino Irritable

En la fase aguda del Síndrome del Intestino Irritable, se recomienda hacer amplias restricciones alimentarias para tratar de paliar la sintomatología. Sin embargo, los hay que deberían evitarse de forma habitual, por su relación directa con la presencia de gases y distensión o molestias abdominales. Se trata de opciones que, en general, se asocian a una peor salud digestiva.

Algunos de estos alimentos y productos son:

  • Bebidas alcohólicas
  • Café
  • Alimentos picantes y especiados
  • Comidas copiosas como los fritos, y ultra procesados como la bollería, embutidos, etc.
  • Verduras flatulentas como la col, coliflor, coles de Bruselas, etc.
  • Refrescos y otras bebidas azucaradas

2.     Prioriza la fibra soluble

Dentro del SII, se distinguen diferentes subtipos, en función del aspecto que tengan las heces según la Escala de Bristol. Esta herramienta permite clasificar la forma y consistencia de las heces en 7 tipos, mejorando así el proceso diagnóstico del paciente.  Según si la enfermedad tiene un predominio de estreñimiento o de diarrea, las indicaciones dietéticas pueden ser muy diversas. Para el primer subtipo, por ejemplo, se puede recomendar un aumento progresivo en el consumo de fibra, potenciando especialmente la fibra soluble presente en algunas frutas y verduras.

3.     Limita el consumo de otros alimentos si es necesario

La intensidad de los síntomas puede variar de una persona a otra. En ocasiones, cuando se da la fase aguda o de brote, pueden llegar a ser incapacitantes para la persona que los padece, dificultando así mantener la actividad diaria. 

En estos casos, restringir o evitar ciertos alimentos puede contribuir a la mejora de molestias como la diarrea, molestias abdominales o hinchazón extrema.

Lactosa

La lactosa, presente de forma natural en los productos lácteos, es un hidrato de carbono que fermenta en el colon produciendo gases y arrastrando agua. Esto puede empeorar la diarrea, hinchazón abdominal, gases y dolor o cólico abdominal.

Si estos síntomas se mantienen en el tiempo, pueden derivar en malabsorción de nutrientes y una consiguiente desnutrición.

Gluten

Los pacientes con SII de tipo diarreico podrían beneficiarse también de una alimentación sin gluten. Aunque no presenten enfermedad celiaca ni alergia al trigo, restringir este nutriente de la dieta puede derivar en una mejoría de los síntomas.

El gluten es una proteína que se encuentra en cereales como el trigo, la cebada o el centeno, entre otros.

4.     Dieta baja en FODMAP

Las siglas FODMAP hacen referencia a un grupo de carbohidratos que no se digieren totalmente en el intestino delgado, llegando hasta el colon. Una vez allí, producen fermentación y liberación de gases, agravando síntomas como hinchazón, dolor abdominal y diarrea. Una vez más, esta opción dietética parece ser más indicada para aquellos casos de SII que cursen con diarrea.

Estos compuestos están presentes en una gran variedad de alimentos, como ciertas frutas y verduras, cereales como el trigo o el centeno, lácteos con lactosa o legumbres, entre otros.

Se trata de una dieta bastante estricta, especialmente en la primera fase del protocolo. Es por ello que debe realizarse siempre de forma individualizada, limitada en el tiempo y bajo la supervisión de un profesional. Ajustar el protocolo a la situación de cada paciente puede contribuir a prevenir, en la medida de lo posible, carencias nutricionales.

5.     Mantén una buena hidratación

Mantener un buen estado de hidratación, es importante en cualquiera de los subtipos de la enfermedad. Cuando se presenta descomposición o diarrea, tomar entre 1,5-2 L de agua o bebidas como infusiones suaves o caldos, ayuda a prevenir estados de deshidratación.

Además, el aporte de líquidos contribuye también a la mejora del estreñimiento.

6.     ¡Muévete!

La actividad física moderada y regular, adaptada a la condición de cada persona, puede contribuir a una mejora de los síntomas de la enfermedad. Ayuda a regular el tránsito intestinal, especialmente cuando el SII cursa con estreñimiento. Con la práctica de ejercicio se observa también una disminución de la distensión abdominal, así como el aumento en la eliminación de gases intestinales. Si quieres ideas de ejercicios puedes mirar nuestro blog.

Pero, no solo el ejercicio es importante. Un buen descanso y evitar, en la medida de lo posible, el estrés, son el mejor aliado para mantener una estabilidad en la enfermedad.

¡Esperamos que estos consejos te ayuden a llevar mejor la enfermedad! Si quieres más consejos para mejorar tu salud digestiva puedes consultar nuestro artículo. Y recuerda que la alimentación es importante, pero, también lo es mantener un estilo de vida saludable, cuidando la salud emocional y asegurando un buen descanso.  

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